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Factores que pueden hundir la motivación de los empleados


"No es lo que tu tienes, sino como usas lo que tienes lo que marca la diferencia."
Zig Ziglar

El coste de la desmotivación puede llegar a ser muy alto para una empresa. Se trata de un síntoma que genera malestar en los trabajadores y, si es un mal que sufren muchos empleados, puede acabar hundiendo el clima laboral. Existen múltiples factores que pueden generar desmotivación a los trabajadores, lo que redunda en pérdidas de productividad, absentismo, rotación, mayores errores al realizar las tareas, fuga de talento, etc. Éstos son los algunos de ellos:

  • Desmotivación desde el primer minuto:. La motivación de un trabajador empieza desde el proceso de selección. Una de las principales causas que genera insatisfacción es ver que las funciones del puesto no se corresponden con lo que se explicó al candidato durante el proceso de selección o que el plan de carrera o de formación del que se le habló no existe.
  • Falta de significado. No saber para qué se realiza el trabajo y llegar a tener la idea de que da igual que haga mucho o poco, bien o mal, porque su trabajo no sirve para nada o su impacto es trivial.
  • Aplicar la política del “café para todos”. Si la empresa aplica el mismo aumento salarial a todos los empleados o concede los mismos beneficios sociales o mejoras indiscriminadamente, los empleados verdaderamente más productivos, con más talento o que más aportan acaban sintiendo que hagan lo que hagan, el resultado va a ser el mismo que el de los que trabajan menos, faltan más a su puesto de trabajo, son menos profesionales… Y esto se aplica independientemente del puesto o perfil del empleado.
  • Incumplir las promesas laborales. Si su empresa promete un ascenso, un aumento de sueldo o mayores beneficios sociales, debe cumplir con su promesa. Y si no lo hace, deberá poder justificar adecuadamente las causas y explicar al trabajador la razón de no poder darle lo prometido.
  • Falta de reconocimiento. Todos los trabajadores, independientemente del puesto que ocupen o de su perfil profesional, necesitan que se les reconozcan sus logros y que su contribución a la empresa es valorada. No se trata de estar alabando continuamente su labor ni tampoco es necesario que la recompensa sea monetaria, pero sí de transmitirles de vez en cuanto que la empresa es un equipo y que, como miembro de ese equipo, su aportación es muy importante (compensación o retribución emocional).
  • Siempre hay “peros”. Un fallo muy frecuente que cometen muchas empresas es mantener reuniones con los empleados únicamente cuando un trabajo no se ha realizado como se esperaba o cuando surge algún problema (es decir, siempre por algo negativo) y no reconocer nunca los logros de los trabajadores. Sucede lo mismo cuando, aunque se reconozca puntualmente la labor del empleado, se termina la conversación con un “pero”, es decir, se reconoce su trabajo pero se insiste en aquello que no ha hecho bien o que debería mejorar. Esto acaba generando frustración en el empleado.
  • Mandos intermedios o superiores autoritarios o despóticos. En ocasiones, el problema no está en el estilo de dirección de recursos humanos de la empresa, sino en cómo interpretan o aplican ese estilo los mandos intermedios o superiores. Por eso, es muy importante que su empresa preste especial atención a posibles departamentos o puestos donde se detecte un mayor índice de rotación, bajada de la productividad o productividad insuficiente. Para ello, las encuestas de clima laboral y las entrevistas de salida con los empleados que dejan la empresa son dos armas de información muy valiosas que puede utilizar.
  • Falta de comunicación o comunicación inadecuada. Los empleados no tienen por qué intuir qué es lo que se espera de ellos en cada momento. Es importante que tengan claras cuáles son sus funciones y tareas, cuál es su parcela de autonomía (si la tienen), a quién pueden recurrir si tienen cualquier problema, a quién tienen que reportar (es decir, dar cuentas de su trabajo)… Por eso, es aconsejable establecer un feedback con los empleados, explicarles qué se espera de ellos, justificarles adecuadamente los cambios en sus funciones o tareas, recordarles cuál es su papel dentro de la empresa y qué se espera de ellos, etc.


Ganas de aprender, mejor que tener talento.

"Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo."

Benjamin Franklin


El papel que ha tenido el sector bancario en el origen de la crisis económica le ha llevado a un desgaste reputacional que está perjudicando a todas las empresas del sector y ralentizando su capacidad de recuperación. El principal reto es “ser cada vez más productivos y rentables, respetuosos con el entorno social y medioambiental, a la vez que más creativos”.

Fomentar el liderazgo es clave para iniciar esta recuperación. “Debemos seleccionar a los mejores candidatos, formarlos, desarrollarlos e identificar, de entre todos ellos, aquellos con el talento necesario para liderar la organización hacia el éxito futuro”
Porque la lucha por conseguir nuevos talentos parece ser clave, tanto para los sectores en recuperación como para aquellos que se encuentran en mejor situación, como las empresas de telecomunicaciones, donde resulta paradójico que, en medio de una crisis económica con un alto número de demandantes de empleo, según el informe Infoempleo 2010, tengan dificultades para cubrir ofertas laborales de nuevos perfiles. 
Está de moda la tesis que defiende la psicóloga y profesora de la Universidad de Stanford Carol Dweck, para quien el talento se hace, no se nace con él. Con esfuerzo y determinación se pueden obtener grandes logros. Y para ello es más importante la actitud y no las aptitudes. Esta experta distingue dos tipos de personas: las que tienen una mentalidad rígida y las que, por el contrario, tienen una mentalidad de apertura y evolución, que suelen ser las que más progresan. Si el líder nace o se hace. “En mi trayectoria he visto personas que poseen esa capacidad innata pero que no son capaces de materializarla en algo positivo, y otras que trabajan día a día para aumentar su liderazgo”. Y agrega que en esto sucede como en la parábola de los talentos: “Cada uno recibimos unos dones y hemos de esforzarnos para incrementarlos”.
Porque los perfiles profesionales buscados serán cada vez más exigentes de cara a su adecuación a las nuevas condiciones de un entorno, caracterizado por el dinamismo, la deslocalización geográfica y el intercambio masivo de conocimiento. “Solo triunfaremos si somos capaces de atraer, motivar y retener a los mejores, y la forma de hacerlo es creando un entorno de trabajo cada vez más participativo a la vez que competitivo”. “Nuestros profesionales van a desarrollar su trabajo enfrentándose a una realidad cambiante, diversificada geográficamente e imprecisa, por lo que la capacidad para adaptarse a diferentes culturas, un buen nivel de idiomas y el uso intensivo de las nuevas tecnologías serán conocimientos clave a tener en cuenta”. Contar con los mejores profesionales no es cuestión de contratación. Es necesario, así lo creen varios responsables de recursos humanos, “invertir en las fórmulas apropiadas para que la persona se desarrolle tanto profesional como individualmente”. Son los buenos profesionales los que son capaces de afrontar todos los retos que se le plantean a las empresas. “Son ellos los que, a pesar de los ciclos económicos, nunca están y nunca estarán en crisis”.
La anticipación y adaptación de los profesionales al nuevo entorno digital será clave en el futuro, sobre todo para el sector de las telecomunicaciones y la tecnología de la información. En los últimos tiempos han aparecido nuevos perfiles y profesiones vinculados a áreas que antes no existían, tal es el caso de los community manager (CM), los SEO (search engine optimization), SEM (search engine marketing), M2M (machine to machine), e-finance, e-health… “Para el sector de telecomunicaciones, esto se traduce en un triple reto sobre el que trabajar de manera coordinada para encontrar el mejor balance”, se aboga por incorporar a las organizaciones a profesionales que cubran las necesidades específicas en cuanto a los nuevos perfiles y, por otro lado, sean nativos digitales, esto es, los nacidos después de los años ochenta y que se han desarrollado en un entorno tecnológico, con una cualidad innata para desenvolverse en él.
Sin embargo, también existe un cambio en las competencias de los profesionales, sobre todo en sectores competitivos. Ya no son importantes los conocimientos técnicos, el dominio de idiomas y la movilidad (geográfica y funcional), también se han convertido en valores en alza “y absolutamente imprescindibles la capacidad de trabajo en equipo, la actitud de servicio, la capacidad de innovación y la excelencia en el trabajo”.
El final de la crisis no puede significar para las empresas una fuga de talento. Por tanto, las nuevas generaciones que se incorporan y se incorporarán exigen respuestas a las organizaciones tradicionales para sus necesidades de formación. “Tenemos que incorporar conceptos como social learning, adaptando el modo de hacer y relacionarse de las redes sociales a la gestión de formación, de forma que se construya un modelo de red basado en la formación profesional-profesional y no profesor-alumno, lo que facilita compartir, extender y rentabilizar el conocimiento dentro de una organización”.
De lo que no hay duda es de que el sector de las telecomunicaciones seguirá ofreciendo oportunidades de negocio y de empleo. “No podemos predecir el futuro, lo único que podemos hacer es preparar a los trabajadores para competir en un entorno cambiante”

Ese gran monstruo llamado miedo.

"El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo."
Alain

Muchas personas antes que yo han dicho que el miedo es algo importante en nuestra vida. Sin duda, el miedo es una de las herramientas más usadas para garantizar la seguridad de los niños, cuando les enseñamos, a través de él, que no se debe jugar con cuchillos, tijeras y fuego, pero también es útil para nosotros, los adultos, para no poner en peligro nuestra vida o para no correr riesgos innecesarios.

Por extraño que parezca, y desde mi punto de vista,  el miedo es algo positivo. No estoy hablando del pánico o la fobia, claro, porque tanto lo uno como lo otro son muy intensos y generalmente necesitan tratamiento. Hablo más bien del miedo que todos sentimos, aquel que viene acompañado por un ligero estremecimiento. Este miedo tiene un lado positivo, porque nos hace crecer, cambiar y superarnos. El miedo no es más que un mecanismo de autoconservación, y una de las cosas que hace es ponernos alerta. Con miedo, somos más conscientes de nosotros, del entorno y del mundo. ¿Te has dado cuenta de que cuando temes algo le prestas más atención, para no hacer tonterías? Todo lo que hacemos con cierto recelo lo hacemos también con más cuidado. Para tomar alguna decisión que implique algún riesgo, por ejemplo, el miedo a equivocarnos hace que busquemos más información, que pidamos la opinión de alguien o simplemente que seamos más cuidadosos, y eso desde luego es algo muy positivo.

El miedo también provoca que las personas se muevan de vez en cuando. Si la vida fuera un remanso de paz, si nada nos amenazara ni amenazara nuestro puesto de trabajo, ¿estaríamos siempre evolucionando, siempre aprendiendo? Lo dudo. Porque con los tiempos que corren, es decir, la crisis, ha hecho que más de una persona sea más productiva en su trabajo por miedo a perder su puesto. ¿No es cierto? Otro punto positivo más para el miedo.

Hay que distinguir dos tipos de miedo: el legítimo y el transmitido.  Por un lado están los miedos legítimos, como el miedo a quedarse sin trabajo —y éste es el peor enemigo de la autoestima—, el miedo a padecer cáncer o el miedo a ser abandonado. Algunos incluso pueden acabar haciéndose realidad, porque acabamos creándolos, al final nuestros ojos ven lo que estamos buscando. Sea como sea, se sufre porque la persona siente el mismo miedo aunque no sea real. Por otro lado, está el miedo que ha  sido transmitido, como el miedo a lo desconocido, al fracaso, al ridículo, a lo que otros piensen de ti...Y suele ocurrir que estos miedos adquieren proporciones exageradas y nos apartan de las oportunidades reales, del éxito, al obligarnos a ser tímidos, inseguros, no asertivos. 

Del mismo modo que puede ser positivo, también puede ser negativo. Mina nuestras fuerzas, porque actúa en base a ellas; sofoca nuestros anhelos, nos paraliza; bloquea nuestra creatividad, haciendo que todo se vuelva gris, y, finalmente, compromete nuestra evolución natural. 

Al igual que yo, tú también fuiste educado para ser íntegro, responsable, competente y para tener éxito. Asumimos como propios los ideales de bienestar de la sociedad a la que pertenecemos y, de este modo, aprendemos a dar valor al reconocimiento económico y social por nuestros esfuerzos. Pero no debemos temer las críticas de los demás, ése es su problema, no debemos temer el fracaso, porque forma parte del juego; no debemos temer el cambio, lo desconocido, porque basta saber que cuando las cosas no suceden como queremos es porque sucederán mejor de lo que pensábamos.

Sólo podremos hacer frente al miedo cuando lo reconozcamos. Es fácil decirlo, ¿no? Lo difícil es ponerlo en práctica. Hacemos cualquier cosa para disfrazar nuestros miedos, para no tener que enfrentarnos a ellos, incluso negar que los sentimos. Son innumerables las situaciones en las que acabamos con las manos húmedas, con el estómago revuelto y el corazón descontrolado. Pero nos decimos a nosotros mismos que no es miedo, que sólo estamos un poco tensos, algo nerviosos. Es miedo. Todos sentimos miedo, pues se trata de una emoción tan natural y tan inherente al ser humano como cualquier otra.

Además del miedo a morir y a sufrir una enfermedad grave, ¿de qué tienes miedo? Admítelo, no te avergüences. Admítelo porque no lo vencerás mirando a otro lado. Debes mirar a tu interior, preguntarte sobre tus miedos y averiguar si son tuyos (legítimos) o proceden de otras personas (transmitidos).Y a continuación, enfréntate a ellos. 

También es importante que te preguntes si lo que sientes es miedo o falta de confianza, porque detrás de todo cambio y de todo miedo a lo desconocido se esconde aquella sensación de falta de fe en tus conocimientos, en tu poder personal o en tus habilidades. O puede que no reconozcas tus habilidades, y si no te enfrentas a los desafíos nunca las reconocerás. Si te permites enfrentarte a las situaciones que te provocan miedo estarás alimentando tu autoconfianza. Enfréntate a tus miedos uno a uno, primero a los más pequeños, después los mayores, y así aumentará tu confianza en ti.

¿Es conveniente confiar en los demás?



"El secreto de mi éxito puede ser resumido en cuatro C's: Curiosidad, Confianza, Coraje y Constancia... y la más importante de todas es la Confianza."
Walt Disney

Tener capacidad de confiar es una parte relevante en la vida, y no sólo en los demás, si no en uno mismo, pero para algunas personas confiar en los demás les resulta un reto pues  son personas que generalmente se han sentido engañadas o traicionadas y han aprendido que muchas, quizás la mayoría de las personas, ocultan, exageran o mienten para evitarse incomodidades o para obtener beneficios particulares.

A día de hoy, y con los tiempos que corren cada vez nos cuesta más confiar en la gente que nos rodea, sobre todo porque en la sociedad está bien asentado la idea de que los tontos son los que se fían o los que caen en las trampas, mientras que los inteligentes, son los que desconfían o los que no se dejan fácilmente engañar. 

Sin embargo, detrás de esta creencia existe un error, ya que no es lo mismo desconfiar que no dejarse engañar, y desde luego hay una gran diferencia entre ser confiados y dejarnos engañar.

La confianza en los demás es uno de los puntos clave de la inteligencia emocional. Pues el confiar en los demás va asociado a una mayor autoconfianza. Cuando una persona no se fía de nadie  necesita cubrirse las espaldas porque está segura de que siempre va a haber alguien dispuesto a estafarlas o mentirles. Y con ello, adoptan una actitud hipervigilante y se ponen una coraza. A largo plazo, esta forma de enfrentarse a las relaciones interpersonales genera un enorme estrés y desgaste mental.

Si tú eres esa clase de persona, pregúntate: si no te fías de un amigo ¿quién te dará una perspectiva nueva ante un problema? o en tu trabajo, si no te fías de tu equipo ¿cómo lograrás que ese proyecto avance? Quizás respondiéndote a esto, podrás ver que la confianza puede aportarte más beneficios que costes.

Por otro lado, el problema radica en que cuando no confías en las personas de tu alrededor, de una forma u otra, estas lo perciben y, a su vez, no confiarán en tí. De esta manera se crea un círculo de desconfianza e individualismo que ratifica tu visión del mundo, la visión de que todos quieren aprovecharse de ti y son antipáticos.

La confianza no puede ser ciega, tenemos que saber en quién confiar y a quién dar confianza. Para ello, lo más importante es saber poner límites y no excedernos ni en la confianza que damos ni en la que depositamos en los demás.

De entrada, es preferible pensar bien de todo el mundo hasta que nos demuestren lo contrario. Sin embargo, tenemos que ser cautos y no darnos a conocer totalmente a una persona nada más conocerla. Hay que ir dando información sobre nosotros y nuestra forma de ser y pensar poco a poco, según vayamos conociendo a esa persona y, en el caso, de que nos vaya gustando y nos haga sentir cómodos con ella.

Por último es importante observar los comportamientos de los demás. Puede ser muy revelador saber cuál es el comportamiento de una persona con los demás y qué intenciones suele tener. Hay quien por costumbre tiende a fastidiar y ridiculizar. Y en este caso, no merecerá nuestra confianza.

El lado oscuro de la felicidad

"Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.”

Jean Paul Sartre



En los últimos años, si nos paseamos por cualquier librería que hable acerca del tema de la búsqueda de la felicidad, encontraremos biografía sobre la comprensión de lo que hace feliz a la gente, es decir, que singularmente parece que se centran en la maximización de las emociones positivas y minimizar las emociones negativas.  Claramente, hay beneficios al experimentar una emoción positiva y una serie de costes al sentir una emoción negativa. Por un lado, las emociones positivas hacen que aumentemos la conducta de ayudar a otros y por otro lado, las emociones negativas, sobre todo si se producen de manera crónica, son perjudiciales para su salud. 

Desde mi punto de vista, la idea de la felicidad, en la sociedad moderna, parece estar destinada a la autorrealización, las emociones positivas, el optimismo… y esto va asociado a la ética de ser emprendedor,  la autenticidad personal o con la lógica del consumo (no solo de bienes materiales, sino también del consumo de experiencias y técnicas psicológicas). Y al pensar en esto, me surge la siguiente cuestión ¿la felicidad siempre es buena?, es decir, ¿Tiene la felicidad un lado oscuro?¿existen costes potenciales en esta búsqueda?. Para responder, he analizado las siguientes cuestiones: 

¿Existe un grado equivocado de la felicidad?
En realidad, experimentar demasiada emoción positiva también puede ser perjudicial para nuestro bienestar. Es decir, que estar excesivamente felices nos hace personas que toman decisiones arriesgadas y puede que tengamos conductas menos adaptadas. Por ejemplo, los altos grados de felicidad eufórica se asocian con un aumento de las conductas de riesgo, como el consumo excesivo de alcohol. Desde la psicopatología, podremos ver como los altos grados de emocionalidad positiva y bajos de emocionalidad negativa son una de las características de los estados maníacos, entre otros. 

¿Existen momentos inadecuados para la felicidad?
Las emociones son el centro de nuestra  vida social, y como tal, representan respuestas fisiológicas y adaptación a los cambios. Viendo las emociones de esta manera, puede que nos perjudique a la hora de conseguir una felicidad continua, ya que uno puede experimentar la felicidad en momentos inadecuados.  Aquí debemos saber que las emociones negativas pueden ser adaptable en ciertas situaciones. Por ejemplo, ser feliz cuando uno debe sentir temor podría ralentizar las respuestas fisiológicas necesarias para responder a los estímulos de miedo. 

¿Existen maneras equivocadas a buscar la felicidad?
Constantemente perseguir la felicidad puede conducirnos a la decepción, cuando no se logramos las metas que nos proponemos.  Por lo tanto, las personas que siempre están tratando de buscar la felicidad, es probable que se sientan peor cuando fracasan inevitablemente a ser tan felices como les gustaría ser.  Por ejemplo, el pensar que para ser realmente felices tenemos que tener nuestro propio piso o nuestro propio coche.

¿Existen tipos de personalidad incorrectos para la felicidad?

Ciertas formas de emoción positiva pueden ser malos para nuestros resultados sociales. Por ejemplo, el tener un orgullo arrogante es una emoción positiva que se asocia con la vanidad y el narcisismo. Esta forma de orgullo está asociado con desvalorizar y comportarse de forma más agresiva con lo demás, y como tal, tiene el potencial de dar lugar a una serie de resultados negativos.

¿Necesito acudir al psicólogo?


“Los problemas no se pueden resolver en el mismo nivel de pensamiento en que han sido creados”
Albert Einstein

Si te paras a pensar durante un instante, todos los días tomamos decisiones, y muchas de ellas son inconscientes, es decir, que son guiadas  por nuestras experiencias pasadas que se archivan en la memoria de nuestro cerebro. Todas estas formas de aprendizaje son modos que tenemos de afrontar las distintas situaciones. Pero a veces estos modos no son los más adecuados o están desadaptados, y esto nos lleva a tener problemas emocionales.

Los problemas emocionales no dejan de ser otra "conducta aprendida" más, solo que ésta es muy perturbadora para nuestra mente, pues nos crea emociones negativas como tristeza, ira, miedo... Por ejemplo, cuando una persona tiene una fobia (a los perros, a las alturas...) no es porqué este enfermo, sino porque ha aprendido a comportarse de esa forma. De la misma manera y siguiendo los mismos procesos de aprendizaje, una conducta puede "desaprenderse" y ser sustituida por otra que nos ayude a vivir mejor, más adaptativamente.

Algunas situaciones a las que nos debemos enfrentar a diario, las podemos superar sin dificultad con unas estrategias u otras; pero cuando estas nos fallan (o nos faltan) recurrimos a la popular frase de: "el tiempo todo lo cura". Pero muchas veces el tiempo, no soluciona esa situación particular, no porque seamos débiles, sino porque no contamos con los recursos suficientes para enfrentarla. El estrés laboral, problemas de pareja, la llegada de un hijo o el duelo, son algunas de las circunstancias que pueden desbordar nuestros recursos. Y es aquí cuando los problemas emocionales se acentúan: apatía, desmotivación, angustia, desesperanza... Y quizá en esta situación uno debería acudir a un psicólogo, pues con sus herramientas profesionales puede ayudarnos a sobreponernos.

Muchas personas piensan que acudir a un psicólogo, implica asumir la incapacidad de solucionar los problemas por sí mismas. Como decía unas líneas más arriba, tenemos la capacidad para afrontar una situación con las estrategias con las que contamos; sin embargo, cuando las emociones y los pensamientos se hacen tan intensos, nos desgastan, y perdemos nuestra capacidad de autogestión. Y llegados a este punto es de mucha utilidad contar con  una persona neutral que pueda ayudarnos a ver la situación desde otra perspectiva y devolvernos el "control" de nuestras vidas. 

El trabajo del psicólogo, es por tanto, crear un vínculo diferente a la amistad (seguramente muy distinto a cualquier otro tipo de relación), indagar en la historia de quién le necesite (siempre desde el respeto) y facilitar el proceso de cambio.  Y esto último hemos de tenerlo cuenta, pues la labor del psicólogo no es aconsejarnos sobre cómo solucionar nuestros problemas, sino favorecer el camino por el cuál descubrir nuevas formas de afrontamiento o desarrollar las potencialidades que todos tenemos ocultas.


¿Qué te define?



"Ponte de frente al sol y las sombras quedarán detrás de ti. "
Provervio mahorí

Lizzie Velasquez es una mujer, que a pesar de las dificultades que ha tenido que pasar a lo largo de su vida, decidió seguir adelante y conseguir sus sueños, sintiéndose orgullosa de si misma, y transformando todo lo que el resto del mundo vio como negativo, en positivo. A lo largo de su discurso, nos hace darnos cuenta de que  lo que nos decimos a nosotros mismos, es lo más importante para conseguir nuestras metas, y no la clase de amigos que tenemos o lo que los demás opinen de nosotros.



Libertad y felicidad




¿Haces con frecuencia aquello que te gusta?Eso con lo que verdaderamente disfrutas, un hobbie, una actividad, en solitario o compartida, pero que simplemente por practicarla ya te sientes bien.


A veces, las obligaciones diarias nos impiden hacer lo que nos gusta tanto como queremos; otras veces ni siquiera sabemos exactamente o nos hemos olvidado de qué nos gusta. Lo que es cierto es que nunca es tarde para dar con aquello que nos hace feliz. Prueba, investiga, busca un rato para ti, disfruta… te lo mereces.






Superación Personal: algunas definiciones




"Sólo si te permites el lujo de soñar, tus sueños podrán convertirse algún día en una realidad."






ACTITUD POSITIVA
Las actitudes son predisposiciones y formas habituales de sentir, pensar y actuar según los valores de la persona. La actitud positiva implica estar predispuesto a encarar los problemas para intentar resolverlos y a ver las cosas con optimismo y esperanza.

AFRONTAMIENTO
El afrontamiento consiste en tratar las situaciones estresantes como problemas que hay que resolver y no evitar.

RESILIENCIA
La resiliencia es la capacidad de una persona o un grupo para resistir y seguir progresando en la vida a pesar de sufrir experiencias traumáticas, condiciones de vida difíciles o enfermedades que pueden llegar a ser graves, superándolas con éxito.


AUTOESTIMA
Según Nathaniel Branden, la autoestima es la suma de la confianza y el respeto por uno mismo. Es la convicción de que uno es competente para vivir y merece la felicidad.

OPTIMISMO
El optimismo es un estado de ánimo orientado hacia el futuro que nos hace ver y evaluar las cosas en su faceta más favorable.

EMOCIONES POSITIVAS
Según Barbara L. Fredrickson, las emociones positivas son aquellas emociones que indican y producen el florecimiento personal y que llevan al bienestar. Son la alegría, la curiosidad, la empatía, el amor y la serenidad, entre otras.

El secreto de la felicidad




El secreto de la felicidad es simple, averigua que es lo que te gusta hacer y dirige todas tus energías en esa dirección.
(Robin Sharma)

¡Despedido!


Cuando te despiden es un momento muy difícil donde sólo ves un muro y no sabes que hacer ni cómo avanzar.  Es un momento muy duro, donde te sientes totalmente desorientado



EL DESEMPLEO COMO PROBLEMA: 

El desempleo es la cara negativa del empleo,  que hace que cambien las circunstancias sociales y personales, no sólo de la persona afectada. A lo largo de la historia se ha podido ver que el único desempleo existente era el de los jóvenes en busca de su primer empleo. Sin embargo, en estos últimos años, podemos observar un nuevo tipo: personas mayores de 45 años que han sido víctimas de una reducción de plantilla o subcontrataciones.

¿Este es tu caso?

Existen una serie de efectos que afectan a tu ámbito socioeconómico, cultural y sobre todo, familiar.  Pero también tienes que tener en cuenta que, a nivel psicológico, también puedes sufrir una serie de cambios, sobre todo en tu forma de pensar: insatisfacción con tu vida, incertidumbre existencial, pesimismo, desesperanza, depresión, sentimientos de pérdida de control de tu vida, fracaso o injusticia, emociones negativas hacia tí mism@. También el desempleo te ha podido llevar hacia una evasión del paro, como prejubilaciones, invalidez, enfermedad, status estudiantil, ser ama de casa...


¿Este es tu caso?

Tienes que saber que la manera de afrontar este problema, no es recurriendo a las diversas drogas (alcohol, aumentar el número de cirgarrillos fumados, fármacos u otras drogas), pues esto hará más daño a tu organismo. Además tú no quieres huir del problema, sino que deseas afrontarlo de la mejor manera posible. 

No dejes nunca tu objetivo, que es seguir en busca de empleo (no es fácil, llevará tiempo, no te angusties).Observa todas tus capacidades y aptitudes y úsa esos puntos fuertes, en las futuras entrevistas que puedas tener. Por último valórate de forma positiva,  todos tus esfuerzos en afrontar activamente este problema seguro que van a buen cauce. Y no dejes de vigilar lo que te dices a ti mismo (seguro que no es cierto).




SI NO TE SIENTES CON FUERZA PARA HACERLO SOL@:

a) Contacta con un profesional 

b) Libros de autoayuda 




Vive

Hay personas que luchan un día y son buenas.
 Hay otras que luchan un año y son mejores. 
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.
Bertolt Brecht




El fracaso es una gran oportunidad de empezar otra vez mas inteligentemente.
Y siempre recuerda que tu estado de animo es tu destino.

Busca tu propia suerte





¿Sientes que tu felicidad se encuentra en manos de otros? Si es así, ¡estás perdido!
Tener una sensación de bienestar y sentirse feliz no puede depender de lo que hagan los demás.



Esperar a ver qué te depara el destino es una idea muy romántica, pero la realidad es que no siempre se tiene suerte en la vida. A veces las cosas nos van bien y a veces nos van mal.

Por eso es importante hacernos responsables de nuestra vida y emplear unos minutos para autoobservarnos: qué queremos hacer, qué recursos empleamos para ello y cuánta energía ponemos en conseguirlo.

Si nuestros actos son una reacción a las circunstancias, es posible que sintamos que no tenemos control sobre nuestra vida. Si por el contrario, nuestros actos se basan en decisiones que tomamos en función de lo que queremos y lo que es importante para nosotros, estamos controlando la situación, independientemente del resultado que obtengamos.

Todos estamos sujetos a fuerzas fuera de nuestro control, pero no todo es incontrolable. La idea es que, en la medida de lo posible, busques la suerte con ilusión y ganas.

Por ejemplo, la búsqueda de empleo: cuántas veces habremos pensado “he enviado 50 curriculums, de alguno me tienen que llamar”. Pero la realidad es que puede no llamen o puede ser que sí. Pero lo importante es saber si estás haciendo todo lo posible para conseguir el trabajo que buscas. Pregúntate a ti mismo: "¿Estoy haciendo todo lo que está en mis manos por encontrar un trabajo que te guste y/o donde puedas aportar valor?"

Para ello, es importante tener un plan para buscar trabajo e ir avanzando en base a ese plan, no en base a inscribirse en una oferta y esperar a que nos llamen o no.

¡Ánimo! Tienes que hacer todo lo que dependa de ti, de la mejor manera que sepas y lo demás vendrá solo. Aprende, pregunta, busca información, déjate ayudar para mejorar tu técnica de buscar trabajo. Nadie nace sabiéndolo hacer. Pero sí se puede aprender para hacerlo mejor cada día.

Así, inscribirte a una oferta no será un acto aislado en el que dejas en manos de los demás sentirte bien o mal si te seleccionan o no. Te puedes sentir bien y orgulloso de ti mismo si haces lo que crees que tienes que hacer. Ése será el secreto para buscar tu propia suerte y tener éxito.

A por todas


La competición es una lucha de leones. 
Levanta la cabeza,echa los hombros hacia atrás, 
camina con orgullo,no te lamas las heridas.
Celébralas.
 Las cicatrices de tu cuerpo son la marca del campeón...
Que no hayas ganado,
 no significa que no sepas rugir.

Seguiremos...


Existen derrotas, pero nadie está a salvo de ellas. Por eso es mejor perder algunos combates en la lucha por nuestros sueños, que ser derrotados sin siquiera saber por qué se está luchando.


¿Te atreves a soñar?

Es importante continuar aprendiendo, disfrutar de los desafíos y tolerar la ambigüedad. 
Al fin y al cabo no hay respuestas que encierren certezas.

No te mientas

< Cuando se miente no sólo se esconde la verdad, también la cobardia





"Miles de ideas pasan por mi cabeza. Hoy me siento horrible, quizá poco interesante y pienso que el resto tiene mejores cosas que hacer que acordarse de alguien tan insignificante como uno". 


En general, y después de ver la psicología tan de cerca, poca gente se salva de este pensamiento, especialmente todas aquellas personas que tienen falta de confianza en sí mismas y temen decepcionar, esto es, "quedar bien" con todas las personas. Generalmente, cuando diferentes individuos que rodean a dicha persona no están presentes, el monólogo interior que uno puede tener se acentúa, y surgen los pensamientos negativos.
También es verdad que en la sociedad actual, en la que principalmente priman los valores individuales, hay veces que nos centramos demasiado en nosotros mismos. Y eso puede ser bueno o malo: bueno para aprender a valorase positivamente ("se me da bien trabajar en equipo...") y malo por las autoverbalizaciones negativas ("soy un inútil y no sirvo")


La mentira se define como decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa. Y esta va unida a uno mismo. No hablo de mentir a los demás, que también influye en la personalidad (aunque muchas veces la sociedad nos obliga a mentir, ya sean mentiras piadosas o por cuestiones laborales); hablo de mentirse a sí mismo, de negar o disimular lo que en realidad sabemos a cerca de nuestras creencias, gustos...

Aquí es donde entran en juego las convicciones que cada uno tenga (o de las convicciones que el resto puede inculcarte), porque es lo que se supone que corresponde a la realidad, y esa seguridad que tenemos de que eso es cierto, hay que defenderlo. Pero las personas que no tienen seguridad en sí mismas, y en general, que no saben lo que quieren, suelen ser influídos por los demás, hasta el punto de cambiar a la persona ciertas conductas que antes no realizaba objetivamente, claro está que dicho cambio suele ser aparentemente.

El Club de la Lucha (contra el miedo)



"El miedo llamó a la puerta,
la confianza abrió 
y fuera no había nadie."



Antes de empezar, quería hacer alusión a un diálogo de la película que pone nombre a este articulo:
- ¿Para qué la salida de emergencia a diez mil metros de altura? Ilusión de seguridad.

- Sí, supongo.

- ¿Por qué los aviones llevan mascarillas de oxígeno?

- Para poder respirar...

- El oxígeno, te coloca. En caso de emergencia respiras hondo debido al pánico, de ese modo te vuelves eufórico, dócil, aceptas tu destino. Está todo ahí, aterrizaje de emergencia a mil kilometros por hora... caras inexpresivas, tranquilas, como vacas hindúes.

- Es una teoría interesante...
El club de la Lucha, 1999.







Muchas veces tenemos miedo...Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer. Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos. Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas.Vivimos entre paradojas, pues muchas veces decimos que no, cuando queremos decir que sí, otras sin embargo, nos callamos cuando queremos gritar y gritamos cuando en realidad deberíamos cerrar la boca. ¿Y por qué lo hacemos? Después de todo sólo vivimos una vez, y en realidad no hay tiempo de tener miedo.

¡Yo te digo basta! No pierdas el tiempo, haz algo que nunca hiciste. Atrévete...Intenta esa jugada imposible. Corre el riesgo .No te preocupes por ser o no aceptado.No te conformes con ser uno más. Nadie te ata. Nadie te obliga.Nada está escrito. Nada está hecho.

Enfréntate a tu destino.No seas solo un espectador.Pide la pelota y créete su dueño. Exígete más y más, y crecerás cada día. Corre cada día un poco más lejos.Salta cada día un poco más alto. Conviértete en tu propio ídolo.

Convéncete de que la vida misma es un desafío. A todos nos corre la misma sangre.Lo que realmente nos hace diferentes es el espíritu. La determinación de alcanzar la cima. Una cima a la que no se llega superando a los demás, sino superándose a uno mismo.