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¿Cuáles son las mentiras que te mantienen atrapado en tu zona de confort?

“Imposible es todo aquello que no se intenta”.
Nelson Mandela


1. “No tengo por qué hacerlo”


Es cierto, no hay nadie que te empuje fuera de tu zona de confort, no es obligatorio que salgas, pero si te quedas dentro, no crecerás. Recuerda que no creces simplemente porque pasen los años, sino por los retos que enfrentas.

Cuando piensas en un proyecto que representa un gran desafío y de repente tu voz interior te dice que no tienes
por qué hacerlo, en realidad lo que estás expresando es una resistencia al cambio, porque una parte de ti desea que te mantengas dentro de los límites de lo conocido. Sin embargo, cuando vuelvas a pensar que no tienes motivos para emprender algo nuevo, recuerda que el simple hecho de crecer y descubrir, son razones más que suficientes.


2. “No es el momento adecuado”


En muy pocas ocasiones se dan las condiciones perfectas para emprender algo, pero ir en pos de un sueño significa luchar contra viento y marea, creando las condiciones a lo largo del camino.

Cuando te dices a ti mismo que no es el momento adecuado, está hablandoel miedo, probablemente un intenso miedo al fracaso que te inocularon desde la infancia. Por supuesto, no se trata de lanzarse a la aventura sin valorar los pros y los contras pero si queremos lograr realmente algo en la vida, debemos ser conscientes de que no podemos quedarnos parados, necesitamos ir dando pequeños pasos. Y mientras antes comencemos a andar, mejor.



3. “Comenzaré cuando…”


Se trata de una de las excusas más comunes para quedarnos a salvo en nuestra zona de confort. En práctica, es el autoengaño perfecto porque no estamos renunciando al sueño o el proyecto que tenemos en mente, sino tan solo aplazándolo, hasta que se produzca determinada situación.

El problema es que esta excusa nos lleva directamente a laprocrastinación, por lo que es probable que cuando la condición que demandamos se cumpla, pongamos otra, y luego otra más. De esta forma logramos mantener viva la esperanza pero, a la vez, no tenemos que esforzarnos para hacer ese sueño realidad. Por eso, aunque no estén todas las condiciones creadas, simplemente ve dando pequeños pasos, no esperes demasiado porque la vida es muy corta.


4. “No es para mí”


Básicamente, detrás de esta frase se esconde la idea de que no somos lo suficientemente buenos o capaces. Se trata de la excusa perfecta para laspersonas inseguras y que tienen una baja autoestima.

También es una excusa que utilizan las personas que tienen miedo del mundo y se cierran a las nuevas experiencias. En todo caso, no podrás saber si una cosa realmente te gusta o no hasta que no la pruebes. De hecho, es probable que en más de una ocasión hayas pensado que algo no estaba hecho para ti pero después de probarlo, has llegado a amarlo o incluso te has aficionado. Por tanto, no te cierres nunca a las nuevas experiencias ni te limites como persona. Es lo peor que podrías hacer.


5. “No sé cómo hacerlo”


Las cosas nuevas pueden atemorizar, por eso una de las excusas que inventamos para permanecer en nuestra zona de confort consiste en decirnos que no sabemos cómo enfrentar el reto. Podemos pensar que no tenemos las habilidades necesarias o que nunca las podremos desarrollar. Sin embargo, recuerda que cuando tienes un "qué", los "cómos" llegan solos.

Es cierto que para emprender determinados proyectos se requiere una preparación pero eso no implica que no puedas hacerlo, tan solo significa que te llevará más tiempo o que necesitarás a una persona que te ayude. Ninguna destreza surge de la nada, todas esconden en su base mucha pasión y esfuerzo.


Factores que pueden hundir la motivación de los empleados


"No es lo que tu tienes, sino como usas lo que tienes lo que marca la diferencia."
Zig Ziglar

El coste de la desmotivación puede llegar a ser muy alto para una empresa. Se trata de un síntoma que genera malestar en los trabajadores y, si es un mal que sufren muchos empleados, puede acabar hundiendo el clima laboral. Existen múltiples factores que pueden generar desmotivación a los trabajadores, lo que redunda en pérdidas de productividad, absentismo, rotación, mayores errores al realizar las tareas, fuga de talento, etc. Éstos son los algunos de ellos:

  • Desmotivación desde el primer minuto:. La motivación de un trabajador empieza desde el proceso de selección. Una de las principales causas que genera insatisfacción es ver que las funciones del puesto no se corresponden con lo que se explicó al candidato durante el proceso de selección o que el plan de carrera o de formación del que se le habló no existe.
  • Falta de significado. No saber para qué se realiza el trabajo y llegar a tener la idea de que da igual que haga mucho o poco, bien o mal, porque su trabajo no sirve para nada o su impacto es trivial.
  • Aplicar la política del “café para todos”. Si la empresa aplica el mismo aumento salarial a todos los empleados o concede los mismos beneficios sociales o mejoras indiscriminadamente, los empleados verdaderamente más productivos, con más talento o que más aportan acaban sintiendo que hagan lo que hagan, el resultado va a ser el mismo que el de los que trabajan menos, faltan más a su puesto de trabajo, son menos profesionales… Y esto se aplica independientemente del puesto o perfil del empleado.
  • Incumplir las promesas laborales. Si su empresa promete un ascenso, un aumento de sueldo o mayores beneficios sociales, debe cumplir con su promesa. Y si no lo hace, deberá poder justificar adecuadamente las causas y explicar al trabajador la razón de no poder darle lo prometido.
  • Falta de reconocimiento. Todos los trabajadores, independientemente del puesto que ocupen o de su perfil profesional, necesitan que se les reconozcan sus logros y que su contribución a la empresa es valorada. No se trata de estar alabando continuamente su labor ni tampoco es necesario que la recompensa sea monetaria, pero sí de transmitirles de vez en cuanto que la empresa es un equipo y que, como miembro de ese equipo, su aportación es muy importante (compensación o retribución emocional).
  • Siempre hay “peros”. Un fallo muy frecuente que cometen muchas empresas es mantener reuniones con los empleados únicamente cuando un trabajo no se ha realizado como se esperaba o cuando surge algún problema (es decir, siempre por algo negativo) y no reconocer nunca los logros de los trabajadores. Sucede lo mismo cuando, aunque se reconozca puntualmente la labor del empleado, se termina la conversación con un “pero”, es decir, se reconoce su trabajo pero se insiste en aquello que no ha hecho bien o que debería mejorar. Esto acaba generando frustración en el empleado.
  • Mandos intermedios o superiores autoritarios o despóticos. En ocasiones, el problema no está en el estilo de dirección de recursos humanos de la empresa, sino en cómo interpretan o aplican ese estilo los mandos intermedios o superiores. Por eso, es muy importante que su empresa preste especial atención a posibles departamentos o puestos donde se detecte un mayor índice de rotación, bajada de la productividad o productividad insuficiente. Para ello, las encuestas de clima laboral y las entrevistas de salida con los empleados que dejan la empresa son dos armas de información muy valiosas que puede utilizar.
  • Falta de comunicación o comunicación inadecuada. Los empleados no tienen por qué intuir qué es lo que se espera de ellos en cada momento. Es importante que tengan claras cuáles son sus funciones y tareas, cuál es su parcela de autonomía (si la tienen), a quién pueden recurrir si tienen cualquier problema, a quién tienen que reportar (es decir, dar cuentas de su trabajo)… Por eso, es aconsejable establecer un feedback con los empleados, explicarles qué se espera de ellos, justificarles adecuadamente los cambios en sus funciones o tareas, recordarles cuál es su papel dentro de la empresa y qué se espera de ellos, etc.


Ganas de aprender, mejor que tener talento.

"Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo."

Benjamin Franklin


El papel que ha tenido el sector bancario en el origen de la crisis económica le ha llevado a un desgaste reputacional que está perjudicando a todas las empresas del sector y ralentizando su capacidad de recuperación. El principal reto es “ser cada vez más productivos y rentables, respetuosos con el entorno social y medioambiental, a la vez que más creativos”.

Fomentar el liderazgo es clave para iniciar esta recuperación. “Debemos seleccionar a los mejores candidatos, formarlos, desarrollarlos e identificar, de entre todos ellos, aquellos con el talento necesario para liderar la organización hacia el éxito futuro”
Porque la lucha por conseguir nuevos talentos parece ser clave, tanto para los sectores en recuperación como para aquellos que se encuentran en mejor situación, como las empresas de telecomunicaciones, donde resulta paradójico que, en medio de una crisis económica con un alto número de demandantes de empleo, según el informe Infoempleo 2010, tengan dificultades para cubrir ofertas laborales de nuevos perfiles. 
Está de moda la tesis que defiende la psicóloga y profesora de la Universidad de Stanford Carol Dweck, para quien el talento se hace, no se nace con él. Con esfuerzo y determinación se pueden obtener grandes logros. Y para ello es más importante la actitud y no las aptitudes. Esta experta distingue dos tipos de personas: las que tienen una mentalidad rígida y las que, por el contrario, tienen una mentalidad de apertura y evolución, que suelen ser las que más progresan. Si el líder nace o se hace. “En mi trayectoria he visto personas que poseen esa capacidad innata pero que no son capaces de materializarla en algo positivo, y otras que trabajan día a día para aumentar su liderazgo”. Y agrega que en esto sucede como en la parábola de los talentos: “Cada uno recibimos unos dones y hemos de esforzarnos para incrementarlos”.
Porque los perfiles profesionales buscados serán cada vez más exigentes de cara a su adecuación a las nuevas condiciones de un entorno, caracterizado por el dinamismo, la deslocalización geográfica y el intercambio masivo de conocimiento. “Solo triunfaremos si somos capaces de atraer, motivar y retener a los mejores, y la forma de hacerlo es creando un entorno de trabajo cada vez más participativo a la vez que competitivo”. “Nuestros profesionales van a desarrollar su trabajo enfrentándose a una realidad cambiante, diversificada geográficamente e imprecisa, por lo que la capacidad para adaptarse a diferentes culturas, un buen nivel de idiomas y el uso intensivo de las nuevas tecnologías serán conocimientos clave a tener en cuenta”. Contar con los mejores profesionales no es cuestión de contratación. Es necesario, así lo creen varios responsables de recursos humanos, “invertir en las fórmulas apropiadas para que la persona se desarrolle tanto profesional como individualmente”. Son los buenos profesionales los que son capaces de afrontar todos los retos que se le plantean a las empresas. “Son ellos los que, a pesar de los ciclos económicos, nunca están y nunca estarán en crisis”.
La anticipación y adaptación de los profesionales al nuevo entorno digital será clave en el futuro, sobre todo para el sector de las telecomunicaciones y la tecnología de la información. En los últimos tiempos han aparecido nuevos perfiles y profesiones vinculados a áreas que antes no existían, tal es el caso de los community manager (CM), los SEO (search engine optimization), SEM (search engine marketing), M2M (machine to machine), e-finance, e-health… “Para el sector de telecomunicaciones, esto se traduce en un triple reto sobre el que trabajar de manera coordinada para encontrar el mejor balance”, se aboga por incorporar a las organizaciones a profesionales que cubran las necesidades específicas en cuanto a los nuevos perfiles y, por otro lado, sean nativos digitales, esto es, los nacidos después de los años ochenta y que se han desarrollado en un entorno tecnológico, con una cualidad innata para desenvolverse en él.
Sin embargo, también existe un cambio en las competencias de los profesionales, sobre todo en sectores competitivos. Ya no son importantes los conocimientos técnicos, el dominio de idiomas y la movilidad (geográfica y funcional), también se han convertido en valores en alza “y absolutamente imprescindibles la capacidad de trabajo en equipo, la actitud de servicio, la capacidad de innovación y la excelencia en el trabajo”.
El final de la crisis no puede significar para las empresas una fuga de talento. Por tanto, las nuevas generaciones que se incorporan y se incorporarán exigen respuestas a las organizaciones tradicionales para sus necesidades de formación. “Tenemos que incorporar conceptos como social learning, adaptando el modo de hacer y relacionarse de las redes sociales a la gestión de formación, de forma que se construya un modelo de red basado en la formación profesional-profesional y no profesor-alumno, lo que facilita compartir, extender y rentabilizar el conocimiento dentro de una organización”.
De lo que no hay duda es de que el sector de las telecomunicaciones seguirá ofreciendo oportunidades de negocio y de empleo. “No podemos predecir el futuro, lo único que podemos hacer es preparar a los trabajadores para competir en un entorno cambiante”

Ese gran monstruo llamado miedo.

"El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo."
Alain

Muchas personas antes que yo han dicho que el miedo es algo importante en nuestra vida. Sin duda, el miedo es una de las herramientas más usadas para garantizar la seguridad de los niños, cuando les enseñamos, a través de él, que no se debe jugar con cuchillos, tijeras y fuego, pero también es útil para nosotros, los adultos, para no poner en peligro nuestra vida o para no correr riesgos innecesarios.

Por extraño que parezca, y desde mi punto de vista,  el miedo es algo positivo. No estoy hablando del pánico o la fobia, claro, porque tanto lo uno como lo otro son muy intensos y generalmente necesitan tratamiento. Hablo más bien del miedo que todos sentimos, aquel que viene acompañado por un ligero estremecimiento. Este miedo tiene un lado positivo, porque nos hace crecer, cambiar y superarnos. El miedo no es más que un mecanismo de autoconservación, y una de las cosas que hace es ponernos alerta. Con miedo, somos más conscientes de nosotros, del entorno y del mundo. ¿Te has dado cuenta de que cuando temes algo le prestas más atención, para no hacer tonterías? Todo lo que hacemos con cierto recelo lo hacemos también con más cuidado. Para tomar alguna decisión que implique algún riesgo, por ejemplo, el miedo a equivocarnos hace que busquemos más información, que pidamos la opinión de alguien o simplemente que seamos más cuidadosos, y eso desde luego es algo muy positivo.

El miedo también provoca que las personas se muevan de vez en cuando. Si la vida fuera un remanso de paz, si nada nos amenazara ni amenazara nuestro puesto de trabajo, ¿estaríamos siempre evolucionando, siempre aprendiendo? Lo dudo. Porque con los tiempos que corren, es decir, la crisis, ha hecho que más de una persona sea más productiva en su trabajo por miedo a perder su puesto. ¿No es cierto? Otro punto positivo más para el miedo.

Hay que distinguir dos tipos de miedo: el legítimo y el transmitido.  Por un lado están los miedos legítimos, como el miedo a quedarse sin trabajo —y éste es el peor enemigo de la autoestima—, el miedo a padecer cáncer o el miedo a ser abandonado. Algunos incluso pueden acabar haciéndose realidad, porque acabamos creándolos, al final nuestros ojos ven lo que estamos buscando. Sea como sea, se sufre porque la persona siente el mismo miedo aunque no sea real. Por otro lado, está el miedo que ha  sido transmitido, como el miedo a lo desconocido, al fracaso, al ridículo, a lo que otros piensen de ti...Y suele ocurrir que estos miedos adquieren proporciones exageradas y nos apartan de las oportunidades reales, del éxito, al obligarnos a ser tímidos, inseguros, no asertivos. 

Del mismo modo que puede ser positivo, también puede ser negativo. Mina nuestras fuerzas, porque actúa en base a ellas; sofoca nuestros anhelos, nos paraliza; bloquea nuestra creatividad, haciendo que todo se vuelva gris, y, finalmente, compromete nuestra evolución natural. 

Al igual que yo, tú también fuiste educado para ser íntegro, responsable, competente y para tener éxito. Asumimos como propios los ideales de bienestar de la sociedad a la que pertenecemos y, de este modo, aprendemos a dar valor al reconocimiento económico y social por nuestros esfuerzos. Pero no debemos temer las críticas de los demás, ése es su problema, no debemos temer el fracaso, porque forma parte del juego; no debemos temer el cambio, lo desconocido, porque basta saber que cuando las cosas no suceden como queremos es porque sucederán mejor de lo que pensábamos.

Sólo podremos hacer frente al miedo cuando lo reconozcamos. Es fácil decirlo, ¿no? Lo difícil es ponerlo en práctica. Hacemos cualquier cosa para disfrazar nuestros miedos, para no tener que enfrentarnos a ellos, incluso negar que los sentimos. Son innumerables las situaciones en las que acabamos con las manos húmedas, con el estómago revuelto y el corazón descontrolado. Pero nos decimos a nosotros mismos que no es miedo, que sólo estamos un poco tensos, algo nerviosos. Es miedo. Todos sentimos miedo, pues se trata de una emoción tan natural y tan inherente al ser humano como cualquier otra.

Además del miedo a morir y a sufrir una enfermedad grave, ¿de qué tienes miedo? Admítelo, no te avergüences. Admítelo porque no lo vencerás mirando a otro lado. Debes mirar a tu interior, preguntarte sobre tus miedos y averiguar si son tuyos (legítimos) o proceden de otras personas (transmitidos).Y a continuación, enfréntate a ellos. 

También es importante que te preguntes si lo que sientes es miedo o falta de confianza, porque detrás de todo cambio y de todo miedo a lo desconocido se esconde aquella sensación de falta de fe en tus conocimientos, en tu poder personal o en tus habilidades. O puede que no reconozcas tus habilidades, y si no te enfrentas a los desafíos nunca las reconocerás. Si te permites enfrentarte a las situaciones que te provocan miedo estarás alimentando tu autoconfianza. Enfréntate a tus miedos uno a uno, primero a los más pequeños, después los mayores, y así aumentará tu confianza en ti.

¿Mala suerte? No, gracias.

"Sólo aquellos que nada esperan del azar, son dueños de su destino."
Matthew Arnold


¡Qué mala suerte!  ¿En cuántas ocasiones te has dicho esta frase  últimamente? ¿Después de esforzarte al máximo para alcanzar algún objetivo, algo sucede y no logras tener el éxito que buscabas? ¡Calma! Es algo que nos ha pasado a todos y que, muy probablemente, nos seguirá pasando. Sin embargo, este pensamiento, es decir, creer que existe la buena y la mala suerte nos hace asumir el papel de víctimas y, sin duda alguna, este rol no nos conducirá al éxito.

El éxito o fracaso que podamos o no tener, y de la actitud que tomemos con respecto a unos resultados concretos, se atribuye a lo que los psicólogos llamamos locus (o lugar) de control. 

Dicho término se emplea para indicar la forma en que comprendemos los eventos de la vida, achacándolos a nuestras propias acciones y decisiones o, al contrario, a factores externos a nuestra voluntad.

Existen dos tipos de locus de control: interno y externo. Dentro del  locus de control interno, se sitúan todas aquellas personas que están convencidas de que pueden dominar ciertos eventos de su vida, asumen la responsabilidad por sus éxitos y fracasos y normalmente son disciplinados, confían en sus capacidades y generalmente poseen una buena autoestima.

Por otro lado, dentro locus de control externo, tenemos a los tipos de personas que están convencidas de que los eventos de su vida, tanto los positivos como los negativos, se deben a factores que escapan de su voluntad, como la fortuna o el destino. Estas personas suelen tener una baja autoestima y una constante sensación de angustia.

De todo esto, podemos sacar la conclusión de que la mala suerte es solo una decisión, o más bien, un conjunto de decisiones que, de una forma u otra, nos han llevado hasta el punto en el que nos encontramos. Es cierto que existen desastres que no podemos prever pero, para ser del todo honestos, a lo largo de la vida las catástrofes ocurren muy rara vez.

De más está decir, que las personas que han logrado sus objetivos en la vida son aquellas que tienen un locus de control interno, que saben lo que quieren y que luchan por conseguirlo, siendo conscientes de que existirán obstáculos pero también de que podrán sortearlos y que estos servirán para hacerles más fuertes.

De hecho, un experimento muy curioso realizado en la Universidad de Hertfordshire demostró que las personas “afortunadas” son aquellas que tienen una actitud más constructiva, que están abiertas a las oportunidades y que siguen su intuición.

En el estudio se le propuso a un grupo de personas que contaran el número de fotografías que aparecía en un periódico. Curiosamente, las personas “afortunadas”, con un locus de control interno, terminaban la tarea en pocos segundos, mientras que aquellas que tenían un locus de control externo y creían en la mala suerte, tardaban más de 2 minutos. ¿Por qué?

Simplemente porque las primeras habían visto que en la segunda página del periódico había un gran anuncio que indicaba: "deje de contar, el periódico tiene 43 fotografías”.

En un segundo experimento se repitió la prueba, solo que en esta ocasión el anuncio decía: "deje de contar, diga al experimentador que ha visto este anuncio y ganará 250 dólares". Una vez más, solo unos pocos lo detectaron y siempre los que pertenecían al grupo que tenía un locus de control interno.

¿Por qué os cuento este experimento? Simplemente para que os deis cuenta de que la predisposición es un factor importante cuando se habla de la buena suerte, porque si estamos demasiado tensos y preocupados, las oportunidades pasarán de largo y no las veremos.

Si esto último te pasa muy a menudo, quizá te venga bien, alguno de los consejos que te facilito a continuación (y que a mi me han servido de mucho):


1. Controla tus pensamientos. No podemos esperar enfrentarnos con éxito al mundo si primero no somos capaces de controlar nuestros propios pensamientos. Si eres víctima de tu mente y esta vaga incesantemente produciendo ideas negativas y derrotistas, no podrás llegar muy lejos. Recuerda que los pensamientos son pequeñas semillas en el jardín de la mente. Si plantas buenas semillas estas crecerán pero si no cuidas el jardín, las malas hierbas lo invadirán. Por tanto, cada vez que te sorprendas pensando en términos de buena y mala suerte, desecha estas ideas y pon otras más positivas en su lugar que te hagan sentir que tienes el control.

2. Asume tus responsabilidades. Por doquier vemos a grandes personajes públicos que intentan evadir sus responsabilidades por lo que podría parecer que escapar y negar nuestra implicación es la decisión más inteligente y acertada. Sin embargo, asumir el control de nuestra vida también implica hacernos responsables de las consecuencias de nuestros actos y decisiones. No se trata de buscar un culpable sino de saber dónde nos hemos equivocado y determinar qué hemos hecho bien. Solo así podemos avanzar porque nos sentimos más poderosos, sentimos que nosotros podemos cambiar lo que no nos gusta para vivir de manera más plena.
3. Sé persistente. La "mala suerte" solo es haber abandonado demasiado pronto. El éxito a menudo llega después de muchos fracasos. Hay épocas en que todo sale mal, es como si el "universo hubiese urdido un plan en nuestra contra". En esos momentos, respira profundamente y sigue adelante. Recuerda que la perseverancia es la clave para lograr las metas más importantes y, tarde o temprano, esta dará sus frutos. 




El lado oscuro de la felicidad

"Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.”

Jean Paul Sartre



En los últimos años, si nos paseamos por cualquier librería que hable acerca del tema de la búsqueda de la felicidad, encontraremos biografía sobre la comprensión de lo que hace feliz a la gente, es decir, que singularmente parece que se centran en la maximización de las emociones positivas y minimizar las emociones negativas.  Claramente, hay beneficios al experimentar una emoción positiva y una serie de costes al sentir una emoción negativa. Por un lado, las emociones positivas hacen que aumentemos la conducta de ayudar a otros y por otro lado, las emociones negativas, sobre todo si se producen de manera crónica, son perjudiciales para su salud. 

Desde mi punto de vista, la idea de la felicidad, en la sociedad moderna, parece estar destinada a la autorrealización, las emociones positivas, el optimismo… y esto va asociado a la ética de ser emprendedor,  la autenticidad personal o con la lógica del consumo (no solo de bienes materiales, sino también del consumo de experiencias y técnicas psicológicas). Y al pensar en esto, me surge la siguiente cuestión ¿la felicidad siempre es buena?, es decir, ¿Tiene la felicidad un lado oscuro?¿existen costes potenciales en esta búsqueda?. Para responder, he analizado las siguientes cuestiones: 

¿Existe un grado equivocado de la felicidad?
En realidad, experimentar demasiada emoción positiva también puede ser perjudicial para nuestro bienestar. Es decir, que estar excesivamente felices nos hace personas que toman decisiones arriesgadas y puede que tengamos conductas menos adaptadas. Por ejemplo, los altos grados de felicidad eufórica se asocian con un aumento de las conductas de riesgo, como el consumo excesivo de alcohol. Desde la psicopatología, podremos ver como los altos grados de emocionalidad positiva y bajos de emocionalidad negativa son una de las características de los estados maníacos, entre otros. 

¿Existen momentos inadecuados para la felicidad?
Las emociones son el centro de nuestra  vida social, y como tal, representan respuestas fisiológicas y adaptación a los cambios. Viendo las emociones de esta manera, puede que nos perjudique a la hora de conseguir una felicidad continua, ya que uno puede experimentar la felicidad en momentos inadecuados.  Aquí debemos saber que las emociones negativas pueden ser adaptable en ciertas situaciones. Por ejemplo, ser feliz cuando uno debe sentir temor podría ralentizar las respuestas fisiológicas necesarias para responder a los estímulos de miedo. 

¿Existen maneras equivocadas a buscar la felicidad?
Constantemente perseguir la felicidad puede conducirnos a la decepción, cuando no se logramos las metas que nos proponemos.  Por lo tanto, las personas que siempre están tratando de buscar la felicidad, es probable que se sientan peor cuando fracasan inevitablemente a ser tan felices como les gustaría ser.  Por ejemplo, el pensar que para ser realmente felices tenemos que tener nuestro propio piso o nuestro propio coche.

¿Existen tipos de personalidad incorrectos para la felicidad?

Ciertas formas de emoción positiva pueden ser malos para nuestros resultados sociales. Por ejemplo, el tener un orgullo arrogante es una emoción positiva que se asocia con la vanidad y el narcisismo. Esta forma de orgullo está asociado con desvalorizar y comportarse de forma más agresiva con lo demás, y como tal, tiene el potencial de dar lugar a una serie de resultados negativos.

Día Internacional de la felicidad



"La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días."
Benjamin Franklin

Hoy 20 de marzo se celebra  el Día Internacional de la Felicidad, una jornada reservada para intentar dejar a un lado los problemas y conflictos y centrarse en aquello que nos haga realmente felices. Este día  fue instituido el 28 de junio de 2012 por la Asamblea General de las Naciones Unidas y se celebró por primera vez en 2013, por lo que  de ahora en adelante cada 20 de marzo se celebra este sentimiento esencialmente humano. Desde entonces, la felicidad se ha reconocido como el sentimiento más importante del Producto Interior Bruto, es decir, un factor para la economía y desarrollo de cualquier nación.

 El Secretario General de las Naciones Unidas, BanKi-moon pidió a los gobiernos del mundo hacer lo necesario para garantizar la felicidad en sus ciudadanos. ha publicado este sentido mensaje: "La felicidad puede tener significados diferentes para cada persona, pero creo que todos podemos estar de acuerdo en que su logro implica trabajar para poner fin a los conflictos, la pobreza y otras circunstancias desafortunadas en las que viven tantos de nuestros semejantes".


¿Pero qué es realmente la felicidad? A lo largo de la historia de la humanidad numerosos filósofos y pensadores han intentado buscar una definición para este estado de ánimo. Platón consideraba la felicidad como: "Esa sensación de plenitud, paz y serenidad que nos llena de alegría interior, y nos permite disfrutar de la vida, parece ser una quimera inalcanzable para la mayoría de la gente".Por otro lado, el filosofo español Ortega y Gasset la consideraba de esta forma: "La felicidad no es posible definirla, pues esta es algo distinto en cada persona".

¿Cómo celebrar este día? Te recomiendo que hagas algo que te guste en la vida: escuchar música, disfrutar de una reunión con tus amigos, comer algo delicioso, abrazar a alguno de tus familiares, cambiar tu rutina o ver el cielo. O algo mucho más sencillo que todo eso:  puedes sonreír más de lo que sueles hacerlo

Porque no olvides que todos buscamos ser felices, de eso trata la vida... ¿no crees?

¿Por qué necesitamos relacionarnos?


"Si yo se que tú eres, y tú sabes que yo soy, quién va a saber quien soy yo cuando tu no estés."

Sabemos que los niños recién nacidos privados del contacto físico durante un largo periodo, pueden llegar a morir y también que cuando una persona se aísla por un largo tiempo de los demás, puede desarrollar mucho malestar psicológico. Por ello, el relacionarnos socialmente constituye una de las necesidades más reconfortantes desde nuestro nacimiento.

Conforme crecemos, la necesidad de afecto (el apego) se convierte nuestro principal objetivo, volviéndonos cada vez más ideosincrásicos, y esta necesidad nos lleva a buscar un reconocimiento por parte de los demás. En general, todos queremos alcanzar un determinado reconocimiento,en mayor o menor grado, el cuál tiene un valor para la supervivencia. Por ejemplo, anteriormente se le daba mayor reconocimiento social a los que se casaran a la edad adecuada y formasen una familia “respetable”;  ahora, el reconocimiento parece estar enfocado  a quien logra éxito profesional, tenga más bienes materiales o realice más viajes.
Por otro lado, esta búsqueda individual de reconocimiento,  da origen a la gran variedad en las relaciones sociales que podemos tener,  y a la vez, estas determinan en cierto grado nuestro  destino. Por ejemplo, si tu eres una persona a la que le guste hacer senderismo los fines de semana, tenderás a unirte a la gente que comparta tu misma afición, y así obtener su reconocimiento, es decir, el formar parte de ese grupo y que te avisen cuando se organice alguna excursión. 

En relación a esto, todos tendemos a se­guir patrones definidos de comportamientos sociales limitados por reglamentos implícitos.  A esto, lo llamamos “juegos sociales” y los llevamos a cabo en todas nuestras relaciones con los demás (familiares, amigos, pareja...). Es decir, cuando nos juntamos en grupo, la meta de cada integrante es obtener tantas satisfacciones como sea posible. Un ejemplo de esto sería pedirle a un amigo que te acompañe a ver una película. Por otro lado, también existen las ”satisfacciones autodestructivas” que aunque son difíciles de reconocer como una “satisfacción” en el significado que tradicionalmente conocemos, son una fuente de gran placer para muchas personas, por ejemplo, el alcohol u otras drogas, las fiestas, la criminalidad...

Dicho esto, la respuesta a la pregunta que da título al artículo, es muy sencilla, pues el contacto social, generalmente gira alrededor de un equilibrio psíquico y somático y está relacionado con los siguien­tes factores:
  1. Alivio de la tensión.
  2. Obtención de afecto.
  3. Conservación de un equilibrio estable.

Día Mundial del Sueño (World Sleep Day)

¡Qué bendición tienen esas personas cuyas vidas no tienen temores, ni amenazas; para quienes el dormir es una dicha que llega cada noche, y no les lleva sino dulces sueños!

Drácula, Bram Stoker 



Hoy 14 de Marzo se celebra el dia mundial del sueño,y el lema es: "Respira bien, duerme mejor. Es salud". Este año,  a diferencia de otros,  han querido recalcar la importancia de respirar correctamente para un buen descanso.

Con ello se pretende mejorar la prevención, educación y la comprensión de como las alteraciones del sueño afectan a  la salud y a la calidad de vida de la persona, dado que  la  prevalencia mundial  alcanza un 45%, un dato significativo a tener en cuenta.

En España, la Sociedad Española del Sueño  pone en marcha una programación especial para informar sobre hábitos saludables que conducen a un correcto descanso, así como sobre el posible tratamiento que tienen estos trastornos.

¿Cuánto debemos dormir?

La mayoría de las investigaciones nos dicen que la cantidad de sueño normal en adultos (generalmente) es entre 7-8 horas cada noche, si se quiere mantener un buen funcionamiento durante el día. El no dormir lo suficiente (privación de sueño) se asocia a somnolencia diurna, rendimiento bajo y problemas de salud:

- A nivel fisiológico: alteraciones metabólicas (principalmente afectan a la glucosa), endocrinas o cardíacas (aumento del riesgo de  hipertensión arterial e infartos)
- A nivel cognitivo y conductual:  alteraciones en el estado de ánimo (depresión, ansiedad, o irritabilidad), falta de atención o memoria  (las cuales repercuten en nuestro rendimiento), disminución de la interacción social y familiar. También se produce un descenso de la agudeza sensorial y motora que viene asociado con el aumento de accidentes de coche y laborales.

¿Necesito acudir al psicólogo?


“Los problemas no se pueden resolver en el mismo nivel de pensamiento en que han sido creados”
Albert Einstein

Si te paras a pensar durante un instante, todos los días tomamos decisiones, y muchas de ellas son inconscientes, es decir, que son guiadas  por nuestras experiencias pasadas que se archivan en la memoria de nuestro cerebro. Todas estas formas de aprendizaje son modos que tenemos de afrontar las distintas situaciones. Pero a veces estos modos no son los más adecuados o están desadaptados, y esto nos lleva a tener problemas emocionales.

Los problemas emocionales no dejan de ser otra "conducta aprendida" más, solo que ésta es muy perturbadora para nuestra mente, pues nos crea emociones negativas como tristeza, ira, miedo... Por ejemplo, cuando una persona tiene una fobia (a los perros, a las alturas...) no es porqué este enfermo, sino porque ha aprendido a comportarse de esa forma. De la misma manera y siguiendo los mismos procesos de aprendizaje, una conducta puede "desaprenderse" y ser sustituida por otra que nos ayude a vivir mejor, más adaptativamente.

Algunas situaciones a las que nos debemos enfrentar a diario, las podemos superar sin dificultad con unas estrategias u otras; pero cuando estas nos fallan (o nos faltan) recurrimos a la popular frase de: "el tiempo todo lo cura". Pero muchas veces el tiempo, no soluciona esa situación particular, no porque seamos débiles, sino porque no contamos con los recursos suficientes para enfrentarla. El estrés laboral, problemas de pareja, la llegada de un hijo o el duelo, son algunas de las circunstancias que pueden desbordar nuestros recursos. Y es aquí cuando los problemas emocionales se acentúan: apatía, desmotivación, angustia, desesperanza... Y quizá en esta situación uno debería acudir a un psicólogo, pues con sus herramientas profesionales puede ayudarnos a sobreponernos.

Muchas personas piensan que acudir a un psicólogo, implica asumir la incapacidad de solucionar los problemas por sí mismas. Como decía unas líneas más arriba, tenemos la capacidad para afrontar una situación con las estrategias con las que contamos; sin embargo, cuando las emociones y los pensamientos se hacen tan intensos, nos desgastan, y perdemos nuestra capacidad de autogestión. Y llegados a este punto es de mucha utilidad contar con  una persona neutral que pueda ayudarnos a ver la situación desde otra perspectiva y devolvernos el "control" de nuestras vidas. 

El trabajo del psicólogo, es por tanto, crear un vínculo diferente a la amistad (seguramente muy distinto a cualquier otro tipo de relación), indagar en la historia de quién le necesite (siempre desde el respeto) y facilitar el proceso de cambio.  Y esto último hemos de tenerlo cuenta, pues la labor del psicólogo no es aconsejarnos sobre cómo solucionar nuestros problemas, sino favorecer el camino por el cuál descubrir nuevas formas de afrontamiento o desarrollar las potencialidades que todos tenemos ocultas.


Causas de los Trastornos de la conducta alimentaria (TCA)

"Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina."
Hipócrates


El culto al cuerpo se ha convertido en una nueva forma de vida, parece que un cuerpo perfecto es sinónimo de éxito, poder y logros sociales. Se sabe que el aspecto físico tiene gran importancia en la socialización de las personas y por ese motivo sería interesante empezar a mostrar desde la edad escolar un amplio rango de siluetas corporales, para que de adultos esto fuese más aceptado. Pienso que esto sería una practica interesante de prevención de los trastornos alimenticios, pues es en esta etapa (junto con la adolescencia) es cuando más crece la incidencia de estos trastornos, debido a los cambios físicos y psicológicos que "se sufren" en esta etapa.   (En esta línea, se encuentra la vigorexia).

La obsesión desmesurada por la delgadez a nivel general puede hacer que los indicios del trastorno pasen desapercibidos para la familia. No es raro que las pacientes partan de un sobrepeso inicial y que además hayan recibido criticas por su aspecto o su éxito académico.


La muerte silenciada. Suicidio, el último tabú


"Hace mucho tiempo que me hubiera suicidado de no haber leído en alguna parte que es un pecado quitarse voluntariamente la vida mientras pueda hacerse todavía una buena acción. La vida es hermosa, pero la mía está envenenada para siempre."
Beethoven


El documental recoge testimonios y una nueva corriente de opinión, dirigida por médicos y expertos, que aboga por darle voz al suicidio para combatir sus causas. Invita a hacer una profunda inmersión en el desgarrador mundo del suicidio y da voz a víctimas, familiares y especialistas, que narran en primera persona sus experiencias. Todos ellos coinciden en la necesidad urgente de instalar el suicidio en el debate público




Test de autoestima


La persona más influenciable con la que hablarás todo el día eres tú. Ten cuidado entonces con lo que te dices a ti mismo.
Zig Ziglar

La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, y hacia nuestra forma de valorarnos. Incluye además, varios aspectos que se correlacionan entre sí:
  • Autoeficacia: es la confianza y convicción de que es posible alcanzar los resultados esperados
  • Autoconocimiento (dignidad):  es reconocer el valor como individuo, tener una actitud afirmativa hacia  el derecho de vivir y de ser feliz. También expresa la  comodidad de expresar apropiadamente mis deseos, y necesidades.

No te mientas

< Cuando se miente no sólo se esconde la verdad, también la cobardia





"Miles de ideas pasan por mi cabeza. Hoy me siento horrible, quizá poco interesante y pienso que el resto tiene mejores cosas que hacer que acordarse de alguien tan insignificante como uno". 


En general, y después de ver la psicología tan de cerca, poca gente se salva de este pensamiento, especialmente todas aquellas personas que tienen falta de confianza en sí mismas y temen decepcionar, esto es, "quedar bien" con todas las personas. Generalmente, cuando diferentes individuos que rodean a dicha persona no están presentes, el monólogo interior que uno puede tener se acentúa, y surgen los pensamientos negativos.
También es verdad que en la sociedad actual, en la que principalmente priman los valores individuales, hay veces que nos centramos demasiado en nosotros mismos. Y eso puede ser bueno o malo: bueno para aprender a valorase positivamente ("se me da bien trabajar en equipo...") y malo por las autoverbalizaciones negativas ("soy un inútil y no sirvo")


La mentira se define como decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa. Y esta va unida a uno mismo. No hablo de mentir a los demás, que también influye en la personalidad (aunque muchas veces la sociedad nos obliga a mentir, ya sean mentiras piadosas o por cuestiones laborales); hablo de mentirse a sí mismo, de negar o disimular lo que en realidad sabemos a cerca de nuestras creencias, gustos...

Aquí es donde entran en juego las convicciones que cada uno tenga (o de las convicciones que el resto puede inculcarte), porque es lo que se supone que corresponde a la realidad, y esa seguridad que tenemos de que eso es cierto, hay que defenderlo. Pero las personas que no tienen seguridad en sí mismas, y en general, que no saben lo que quieren, suelen ser influídos por los demás, hasta el punto de cambiar a la persona ciertas conductas que antes no realizaba objetivamente, claro está que dicho cambio suele ser aparentemente.

El Club de la Lucha (contra el miedo)



"El miedo llamó a la puerta,
la confianza abrió 
y fuera no había nadie."



Antes de empezar, quería hacer alusión a un diálogo de la película que pone nombre a este articulo:
- ¿Para qué la salida de emergencia a diez mil metros de altura? Ilusión de seguridad.

- Sí, supongo.

- ¿Por qué los aviones llevan mascarillas de oxígeno?

- Para poder respirar...

- El oxígeno, te coloca. En caso de emergencia respiras hondo debido al pánico, de ese modo te vuelves eufórico, dócil, aceptas tu destino. Está todo ahí, aterrizaje de emergencia a mil kilometros por hora... caras inexpresivas, tranquilas, como vacas hindúes.

- Es una teoría interesante...
El club de la Lucha, 1999.







Muchas veces tenemos miedo...Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer. Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos. Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas.Vivimos entre paradojas, pues muchas veces decimos que no, cuando queremos decir que sí, otras sin embargo, nos callamos cuando queremos gritar y gritamos cuando en realidad deberíamos cerrar la boca. ¿Y por qué lo hacemos? Después de todo sólo vivimos una vez, y en realidad no hay tiempo de tener miedo.

¡Yo te digo basta! No pierdas el tiempo, haz algo que nunca hiciste. Atrévete...Intenta esa jugada imposible. Corre el riesgo .No te preocupes por ser o no aceptado.No te conformes con ser uno más. Nadie te ata. Nadie te obliga.Nada está escrito. Nada está hecho.

Enfréntate a tu destino.No seas solo un espectador.Pide la pelota y créete su dueño. Exígete más y más, y crecerás cada día. Corre cada día un poco más lejos.Salta cada día un poco más alto. Conviértete en tu propio ídolo.

Convéncete de que la vida misma es un desafío. A todos nos corre la misma sangre.Lo que realmente nos hace diferentes es el espíritu. La determinación de alcanzar la cima. Una cima a la que no se llega superando a los demás, sino superándose a uno mismo.